Sunday, June 29, 2008




Aquella noche cuando las luces de la ciudad se convertían en cientos de barcas perdidas en el mar y tu y yo caminabamos por aque puente que divide una realidad de otra, imaginé una realidad anexa, donde nuestro amor era tan grande como aquel mar imaginario, y donde las falsas barcas eran el brillo deslumbrante de tus ojos sinceros, las ensenadas fantasiosas de mis visiones alucinógenas eran parte de tu sonrisa inocente; mi imaginación da para mucho, sin embargo el frio me pegaba en la cara, y yo caminaba de tu mano a las cinco de la madrugada, por mis blancos pómulos rodaban dos ó tres lágrimas, y es que cuando la felicidad te golpea derepente, también duele un poco, pero no de ese dolor que te hace sangrar, sino de ese dolor que viene cuando desaparece un dolor antiguo, en fin, creo que solo tu y yo podríamos entender éstas palabras vacías. Simplemente caminaba de tu mano, llorando con una sonrisa pintada con óleo sobre mis siempre rojos labios, y afirmo que con oleo, porque nunca más esa sonrisa se desdibujará de ahí, ni siquiera podrá diluirse ante la lluvia o desteñirse con el pasar de los años. Simplemente te amo, no por razones o motivos, porque no son necesarios. Y ya nada ni nadie podrá desalojar de mi ésta sensación, la que tengo ahora mietras pienso en tí, mientras admiro tu fotografía y pienso que es capamos en una de esas barcas de luz. Claro que son pensamientos muy idílicos, en realidad no necesitamos escapar en una barca, porque no nos persigue un minotauro furioso o un pelotón de fusilamiento, no tenemos el tiempo en contra ni deudas millonarias por las cuales escondernos. Los planetas se alinearon un 24 de febrero mi amor, y el destino nos preparó un sendero de flores y verde césped para que recorramos abrazados; porque por fin tenemos la recompensa que tanto habíamos esperado, una persona que simplemente nos amara, el resto iba a venir adherido al amor, aquel ser forjado y moldeado especialmente para el otro, el complemento, el alimento y el aliento para dos almas que simplemente respiraban para sobrevivir; ahora cada bocanada sabe a vida, a amor, a tu perfume y al dulzor de tus labios. Nunca nada más me atemorizará porque nada es más fuerte que tú y sé que estarás ahí para defenderme.
Puede que éstas palabras hiladas vagamente digan nada en concreto, pero solo son visiones dementes, fragmentos de sueños y divagaciones de una mente enferma, desquisiada, y enamorada.

Te amo, simplemente porque te amo... porque naciste creado para mi.