Wednesday, April 20, 2016
Thursday, September 18, 2008

Cuento para verte dormir
Una noche como tantas otras en que no podría dormir, abrí mi ventana para contemplar la luna, es que en realidad no puedo quietarme si es que no la veo, es como si la noche no fuera noche sin una luna brillante, no importa que no esté redonda y grande como una gota de rocío o cuando está como una cunita de bebé en la que me gustaría mecerte y velar tu sueño; precisamente ésta era una noche de ellas, con la luna en forma de cunita. Estaba mirando por la ventana hacia la luna y de repente ella me hizo un guiño, me extrañé, pero así fue, la luna, con su cara blanca y lozana me hizo un guiño; empezamos a conversar, le conté que tu estabas lejos, que te extrañaba y que lo que más quería era poder verte, aunque sea solo para besar tu frente mientras duermes. Entonces la luna hizo algo increíble, extendió uno de sus ases de luz hasta mi ventana y me dijo que caminara por ella, pensé que la luz no sería capaz de soportar mi peso, pero había un poco de neblina, así que el sendero de luz de luna se hizo un poco más grueso. Caminé por el y seguí caminando, no tenía frío porque las estrellas iban soplando aire tibio hacia mi. Caminé y caminé por mucho rato, sintiendo como las luces de la ciudad – que parecían barcas en la mar – iban alejándose y haciéndose cada vez más pequeñas. Después de tanto caminar, finalmente llegué a la luna, me senté en su curva muy pronunciada a descansar un poco, aun no sabia que era lo que la luna pretendía, hasta que me mostró otro rayito de luz que iba descendiendo, no sabía a donde exactamente llegaba, pero era lejos de mi casa, como aún faltaba mucho por amanecer fui caminando – mejor dicho deslizándome – por aquel haz de luz y de pronto me dí cuenta de que estaba cerca del mar, sentía el sonido de las gaviotas y el aire salino me irritó un poco los ojos, pero pensé que a medida que pasara el rato me acostumbraría. Pude ver la arena de la playa, que era bastante clara y parecía de plata blanca con el reflejo de la luz lunar. Seguí y seguí caminando por el as de luz y llegué hasta una casa que estaba no muy alejada de la playa, la luz me dirigió justo hacia una ventana, la que extrañamente estaba un poco abierta, mejor dicho, no tan extrañamente, era un lugar, un poblado no muy grande y bastante caluroso. Asomé mi cabeza un poco dentro de la ventana y vi una cama, era una habitación simple, un closet, un velador, una silla sobre la cual había un pantalón y algo sobre la cama solitaria… estabas tu, durmiendo profundamente, entré en la habitación – no sin antes preguntarle a la luna si me esperaría, a lo que asintió con un guiño – y me senté junto a ti en la cama. Te veías tan calmado, tan indefenso, tus brazos desnudos eran lisos y tersos, pero muy fuertes seguros y protectores, tu cabello liso dejaba caer un mechó sobre tu frente y así seguí contemplándote, tus ojos redondos descansaban después de un largo día, aquella nariz que me llamó la atención desde el primer minuto que cruzamos nuestras miradas, tan perfecta, recta y bien definida, tus labios rojos piden a gritos beber de los míos, entonces me acerco y te besos tímidamente, como si fuese la primera vez que lo hago, te moviste un poco, te saboreaste y volviste a acomodarte en la cama, boca arriba. Seguí contemplándote, miré tu cuello y me acerqué para sentir tu aroma y era el mismo de siempre, el mismo con el que te conocí, y aunque te viertas una y otra loción, ese aroma permanecería para siempre, es un aroma suave, tal vez imperceptible para otras personas, pero es lo que me hace recordarte siempre. Acaricié tu rostro y la piel seguía tan suave y tibia como la última vez que había deslizado mi mano por ella. Estaba tan absorta en aquellos pensamiento y un fuerte destello me despertó; una estrella fugan había pasado muy cerca de la ventana, avisándome que el tiempo se había agotado y que debía volver a mi casa, seguramente estaba pronto a amanecer. Besé tu frente y acomodé tus cobijas, ¡fue un cuadro tan lindo!, verte dormido con tanta paz; eso hizo que me fuera muy tranquila. Hice el mismo recorrido y vi alejarse las arenas de plata blanca, el sonido de gaviotas y el aire salino, caminé, caminé y caminé en ascenso hasta que llegué nuevamente a la luna, preferí no sentarme a descansar ésta vez, temí que el sol comenzara a aparecer y que la luna se deshiciera, no quería caer al vacío. Le di una mirada de agradecimiento a la luna y bajé por el as de luz deslizándome muy rápido. Finalmente llegué a mi ventana, la aventura por aquella noche había terminado. Mis pies casi sangraban por caminar tanto, pero valió la pena. Yo solo quería besar tu frente mientras dormías.
Sunday, June 29, 2008

Puede que éstas palabras hiladas vagamente digan nada en concreto, pero solo son visiones dementes, fragmentos de sueños y divagaciones de una mente enferma, desquisiada, y enamorada.
Friday, September 28, 2007

¿Existirá aquel hombre perfecto para cada una?… un hombre hecho a la medida…
Por mi parte quisiera uno que amara la soledad tanto como yo cuando la necesito, que se deleite mirando a la nada cuando lo hacen mis ojos, que deslice suavemente sus dedos en mi cabello y acaricie lentamente mis hombros, alguien que termine con mi patética costumbre de autodedicarme canciones, y haga ese trabajo por mi… alguien que le guste comer frambuesas con crema sentados sobre el suelo, que me deje llorar sobre su pecho sin preguntarme porque… y camine de mi mano en una tarde soleada de otoño, cuando la brisa tibia acaricia la piel y la hojas tristes y anaranjadas danzan su fúnebre coreografía en nuestros pies… alguien que tal vez alguna vez me invite a una cena romántica con velas burdeo sobre la mesa… o simplemente un día de campo en cualquier lugar, o una taza café en alguna cafetería… o un paquete de popcorn en cualquier plaza… solo eso… Quizás no quiero que sea perfecto, tal vez lo prefiero un poco torpe, un poco inocente puede ser que hasta no entienda los chistes en doble sentido, incluso que no tenga manos muy habilidosas, pero que sea un mestro esculpiendo mi cuerpo…
¿Es acaso mucho pedir?
En fin… si es que existiera… jamás voy a conocerlo
Saturday, September 01, 2007

Cupido...
Tratando de averiguar acerca de un ruido que venía desde el exterior de mi habitación quise asomar mi cabeza por una ventana, tomé suavemente la cortina burdeo que se interponía entre mí y el trozo rectangular de vidrio, y la deslicé hacia mi derecha, antes de poder fijar mi vista hacia afuera algo en el marco de la ventana llamó mi atención, bajo una densa capa de polvo y en el rincón más olvidado de mi espacio más íntimo estaba algo que a algunas mujeres ilusiona y a otras fastidia, pero a todas nos inquieta…Cupido.
La imagen de un pequeño ángel de piel blanquísima y mejillas rosadas que cargaba un arco dorado y algunas flechas saltó antes mis ojos como conociendo mis mayores temores y dudas en estos días y queriendo jactarse de ellos.
Lo tomé y dejé que un hilo de viento saliera de mi boca para sacudirle un poco el polvo que lo cubría, luego de eso y en una reacción casi de asco lo dejé donde estaba, volví a cerrar la cortina y continué con mi vida; ahí se quedó Cupido, durmiendo por mucho tiempo más bajo de velo de polvo…
Pero, ¿qué pasa?... ¿acaso Cupido no es más que un arlequín que danza junto a nuestras vidas haciendo malabares con nuestros corazones?, ¿o es un puto científico loco que experimenta con nuestra vidas?... ¿tal vez es un inversionista sin criterio que nos pone en proyectos equivocados para probar suerte?... ¿o es el mítico dios griego que une a dos almas en perfecta y melodiosa armonía?... Aunque soy fanática de la mitología griega, y por mi calidad de Ninfa debo creer lo que los dioses me mandan…. soy escéptica en algunos puntos.
…¿O es que acaso… es el Hades quien hace el trabajo de Celestino?
[Que imágen más reprensentativa... una ,ujer rogando a los pies de Cupido...
Esclavas voluntarias de ésta miel amarga que llaman amor]
Tuesday, July 31, 2007

¿Que pretende
¿Es Jesús de Nazareth un ente amistoso? – partiendo obviamente de tomarlo como un ente existente -. La postura de la iglesia frente a éste hombre y este nombre ha variado durante el curso de la historia.
Donde más auge tuvo éste personaje (o mejor dicho su “padre”, Dios) fue en la edad media, antes de esto la religión era considerada más bien un adorno, sin menospreciar la importancia que ha tenido desde tiempos primitivos el sentido de religiosidad en el hombre; pero antes del medioevo era considerado como una parte más del ser humano, quien no la tuviera no era castigado o marginado; entiéndase esto en Europa, ya que al hablar de los pueblos clásicos entramos en otro terreno. La iglesia Católica pretendía en la época medieval infundir el temor entre los ciudadanos, ver a éste ser como un tirano, alguien que no perdona, y ante la menor falta te hará arder en el fuego del infierno;
A la llegada del Renacimiento retorna el amor hacia el cuerpo humano, y la visión se torna de teocéntrica a antropocéntrica, en las esculturas y obras plásticas de aquella época ya no volverá a verse una figura humana tapada de la cabeza hasta los pies, las mujeres muestran abiertamente sus pechos (en las obras de arte) e incluso hombres y féminas son situados juntos y muy cerca en cuanto al arte. La gente se da cuenta que Dios no podrá castigarlos por amar su cuerpo y hacer lo que el cuerpo y el instinto ordena,
Tal vez así como el renacimiento retorna a la época Clásica en su visión de mundo, podríamos decir que en
Iglesia: ¿Qué visión de tu Dios nos preparas ahora?
¿Acaso saldrá un Jesús con tatuajes en la espalda, una guitarra cola de pescado, casaca de cuero y nos dará una nueva imagen de Jesucristo superstar trasher?
¿Qué viene después de "Jesús es tu amigo”? (lo que se dice en nuestros tiempos).
Thursday, June 01, 2006

¿Qué nos pasa?, ¿que acaso nos sentimos a veces tan solos que nos limitamos a sentarnos frente a una computadora y jugar una puta partida de solitario?. Por lo menos en mi vida es muy extraño - nulo diría yo - el salir una tarde a recorrer la ciudad, pasear en bicicleta o a pie. Y me es tan cotidiano, estar encerrada en mi habitación, escuchando música del recuerdo, de miles de recuerdos o músicas de odio, teniendo como única compañía una taza de café y un cigarrillo.
Desde la ventana llegan los luminosos rayos solares que indican un aire renovador en el "mundo exterior", pero nos limitamos a salir de nosotros mismos.
Prosigo con este juego, "solitario", tal vez esperamos a que nos salga algún As de corazones.
¿Es la vida como un juego de cartas?, ¿somos nosotros mismos quien baraja la partida?, ¿somos nosotros quienes nos jugamos este juego?, ¿se nos vienen a veces los naipes encima?

